domingo, diciembre 07, 2008

“Solución de color, para el poder blanco”



Todos, cual más, cual menos, exceptuando los nazis, skingers y pelotudos infaltables; esperamos un presidente negro para los EEUU de América. Ese día está por llegar y parece ser que el interés que despierta a nivel mundial es tan grande, como las expectativas que se han generado, esto nace del propio discurso, la personalidad y fisonomía, de quien se supone será presidente de los Estados Unidos de America a partir del 20 de enero del 2009.
“I have a dreams”, dijo un día Kennedy. “yes we can”, nos dice hoy Barack Obama. En este “sí podemos”, se abre un abanico de buenas intenciones que apuntan a humanizar la tierra, (eso nos gustaría). Barak Obama, no en vano, esperemos, es portador de la historia de las mas profundas injusticias cometidas por el hombre en contra del hombre.
Pareciera que los EEUU de América ha cambiado y el mundo parece cambiar, Este hombre de color, que encarna el modelo ideal de “americano”, que hace realidad el sueño de ya sabemos que, en el país de las oportunidades, la libertad y la democracia casi perfecta. Por arte de magia, (blanca o negra no se) da cuenta de un país lleno de virtudes extraordinarias, instituciones que funcionan, valores impecables; en fin, propios de un modelo maravilloso y libertario al tope.
Otro de los conceptos fuertes instalados en la arremetida de Obama, más allá de los “sueños” y el “podemos” da cuenta de la expresión CAMBIO.
Habrá que ver si este hombre “diferente” esta a la altura de estas expectativas. La palabra “cambio” suena con fuerza en el país del norte, suena en todo el mundo y se espera que el cambio venga desde la raíz del poderío, de la primera y lejos la mayor potencia del mundo. Se dice que la primera potencia del globo es los EEUU y la segunda, los EEUU tras fronteras.
Pero: ¿estarán los intereses gringos, dispuestos a responder a tanto cambio?, ¿o es sólo una estrategia? ¿Necesita los EEUU un cambio?

Retrocedamos sólo un poco en la historia.
Terminada la “Operación Tormenta del desierto”, destinada a liberar a Kuwait de la reciente ocupación por tropas de Hussein. Se desarticula la coalición de 34 países que conformaron las fuerzas de esta , impulsada por la ONU. Cumplida la misión pero sin derrotar a Saddam Hussein. EEUU junto con Gran Bretaña comienzan una serie de operaciones esporádicas orientadas a socavar el “poderío” de Irak.
George H. W. Bush (padre del actual presidente), ha dejado la presidencia (1992) y el país del norte comienza un periodo bajo el mandato Demócrata de Bill Clinton, quien no se adscribe a las estrategias expansionistas de los Republicanos, por tanto se entra en un periodo de consolidación de posiciones y replanteo de estrategia, sin embargo mientras Clinton daba explicaciones respecto a sus conductas impropias con Mónica Lewinsky, se llevó a cabo sobre Irak una serie de bombardeos selectivos que llamaron «Operación Zorro del Desierto».

Cuando George W Bush en unas elecciones generales particularmente reñidas, controvertidas y turbias y siendo su rival entonces el vicepresidente Al Gore del Partido Demócrata. Se trenzaron en una controvertida secuela de sucesos que terminaron con la intervención de la Corte Suprema y un monstruo voraz instalado en la Casa Blanca. En esta ocasión cientos de miles de inscripciones electorales fueron canceladas a ciudadanos latinos, negros y marginales. La ocasión no dio para sacarle brillo a las instituciones, el país de las libertades y la democracia perfecta. Como diría un argentino, “todo mal”.

El presidente, hijo de ex presidente y empresario petrolero, socio y amigo de Bin Laden, además de sobrino del gobernador del estado de Florida Jeb Bush, donde se centraron los mayores conflictos en el proceso “eleccionario”, llegaría con una misión clara y perfectamente elaborada que cubriría las necesidades estratégicas de las más elevadas esferas del poder Norteamericano.

Un año en el poder y ya tenemos el II S, con un costo de vidas humanas igual al ataque a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, pero en esta ocasión la versión oficial que da cuenta de un ataque terrorista de raíz musulmana, se derrumba día a día y son muchas las voces que argumentan como Morgan Reynolds, un ex consejero económico de la administración de propio George W. Bush, en dirección opuesta a la oficial. Tan en entredichos se sustenta la “verdad” de la oficina oval americana, que surgen voces que piden una investigación a nivel internacional.

Hay más, tras los hechos desgraciados del ataque, auto ataque o como quiera llamarse a las torres gemelas y el edifico del Pentágono, surge la doctrina del “eje del mal”. Se construyó la lista de los países que conforman tal eje y se les declaró enemigos de los Estados Unidos. Al-Qaeda, que surge de la Jihad para combatir a los soviéticos en su ocupación en Afganistán, liderada por Bin Laden y financiada por la CIA, termina convirtiéndose en el centro del “eje del mal” y supuestamente vinculada estrechamente a Saddam Hussein. Voltereta olímpica una vez más, esta historia la hemos visto en cada conflicto bélico en que interviene el país de la bandera más quemada del planeta. El objetivo final no esta logrado, todavía faltan ingredientes.

EEUU. Comienza una campaña perfectamente organizada y maquiavélica, acusando a Irak como poseedor de armas de destrucción masiva y centro neurálgico de Al-Qaeda, entonces apunta todo su arsenal hacia ese frente, contraviniendo la posición de la ONU que desplegó todos sus esfuerzos por determinar la veracidad de las acusaciones de Washington, sin obtener ni la más minima evidencia de tales aseveraciones, por lo que se descartó cualquier intervención, poco importó a los EEUU el parecer de la institución universal. Coludido con Inglaterra y España (esta vez el rey no hizo callar a nadie y le encanto la idea, su gen de invasor estaba feliz), se lanzaron en la aventura de conquistar Irak, destruir a Saddam Hussein, todo ello en nombre de la libertad y la democracia.
Hoy sabemos por numerosos estudios de entidades independientes, que los líderes de la Casa Blanca, llegaron a formular más de mil declaraciones falsas que inducían a generar el clima de hostilidad contra Irak por su supuesta posesión de armas de destrucción masiva, esto le costo el puesto a Colin Powell. Líder de la diplomacia norteamericana (el fin justifica los medios).

En lo que va corrido de la década el mundo fue testigo de los más profundos cambios del globo en el orden geo político militar y en lo económico. George W. Bush encabezó sin contrapeso global, secundado por dos brillantes funcionarios de color al servicio de los más grandes intereses imperiales, el secretario Powell y su sucesora Condoleezza Rice. Expertos mentirosos, como su líder y por supuesto Dick Cheney (ex vicepresidente) junto con el Ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld. Ellos, los dos primeros, se convirtieron en la antesala de Obama, y rindieron con creces la prueba de la blancura. Esto reconocido en todas las esferas políticas norteamericanas.

Llama la atención que los Republicanos, en esta ocasión no hicieron sus mejores esfuerzos por conquistar nuevamente la casa Blanca, invirtieron una cifra considerablemente inferior en la campaña en relación a los Demócratas, eligieron una pésima candidata como compañera de John McCain a la vicepresidencia, Sarah Palín según variadas encuestas restó votos a McCain, además Colin Powell, republicano, terminó dando su voto públicamente al Demócrata Barack Obama. ¿Continua la estrategia?

La delicada situación por la que hoy atraviesa los EEUU, la crisis financiera, dos frentes bélicos (Irak, Afganistán), complejas relaciones con Corea del Norte e Irán, 4000 soldados muertos en combate y déficit fiscal gigantesco, más otros mil problema, aconsejan un alto en el camino.
Llegó la hora del “blanqueo” de la política norteamericana en todos sus ámbitos, a través de un nuevo presidente…. Es el tiempo de que todo cambie, para nada cambiar.
Esto me recuerda a…. “El Gatopardo”.

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